‘Messiah’: da rodeos sin encontrar un rumbo fijo

TEMPORADA 1

En una actualidad de controversias políticas, mires al país que mires, y donde parece que la religión, sea cual sea, sigue moviendo el mundo, Netflix apuesta por una nueva producción en este camino: ‘Messiah’. Al mando de esta producción estadounidense encontramos a Mark Burnett, cuyas series de televisión acumulan un total de 143 nominaciones a los Emmys. Pero, aún más interesante que este dato, descubrimos que su declinación hacia la fe cristiana, ya que aparte de ‘Messiah’ ha producido otras series relacionadas con el mundo de la fe. Un creyente que tiene en sus manos una serie sobre una figura a la que seguir, aunque no sabemos adónde se quiere llegar. Lo que sí parece plantear desde su inicio y que el espectador capta al vuelo es la incógnita de qué pasaría si alguien parecido a un Mesías apareciera en el siglo XXI.

La historia se inicia en Damasco, en plena confrontación y amenaza del ISIS. Un hombre empieza a predicar la palabra de Dios (en este caso Alá) para dar fuerzas al pueblo sirio. La gente de alrededor comienza a seguirle y esto se comparte a través de vídeos en redes sociales, en las noticias… La CIA se alarma porque temen que sea un hombre peligroso que busca formar un ejército extremista, formar una secta, que sea un embaucador… y activa sus protocolos para no perderle de vista. A partir de este momento nos encontramos con dos historias cuya relación es la figura del Mesías.

Por una parte, la investigación de la CIA, que confluye con las historias de Eva Gellar (Michelle Monaghan) y el policía Aviran Dahan (Tomer Sisley); y, por la otra, la vida de Félix Iguero (John Ortiz), el reverendo de un pueblo de Texas. En ambas líneas, siguiendo la figura de Al-Massih (Mehdi Dehbi), vamos viendo distintas historias de personajes que van y vienen, pero que todos y cada uno de ellos tienen una cosa en común: encontrar el sentido de su vida.

Sin embargo, no se entiende muy bien qué pretende contarnos su creador, Michael Petroni. Se hace muy difícil clasificar esta serie en un género u otro porque, a medida que avanza, parece perder su rumbo. Se convierte en una serie convencional que se distancia del misterio que prometía su tráiler. Nos engancha durante sus primeros capítulos, pero entra en una dinámica donde pierde el hilo argumental, que resulta ser prácticamente inexistente, y solo nos queda aguantar el tipo hasta el clímax del capítulo final.

¿ES AL-MASSIH UN VERDADERO MESÍAS?

Pese a lo anteriormente dicho, ‘Messiah’ también tiene sus cosas buenas, aunque hagan que la serie se quede a medio camino. La percepción sobre las diferentes figuras religiosas en cada contexto se debate durante toda la serie donde se puede apreciar al protagonista Al-Massih a veces como alguien carismático unido a la religión y otras unido a la política. Es en este sentido donde vemos una crítica a la sociedad que es capaz de prendarse de cualquier embaucador con don de palabra, donde vemos también el papel tan importante que cobra hoy en día las redes sociales y su difusión de cualquier contenido.

Otro de los puntos a favor de la serie es la figura de Al-Massih. Su caracterización ya lo adelanta como un embaucador, con fines políticos o religiosos (qué más da). Solo su imagen nos recuerda al Salvador que nos vende la Biblia (nos alejamos de reunir todas las religiones bajo una figura, pues su presencia solo recuerda a la religión cristiana). De hecho, sus hazañas se equiparan a los milagros de Jesucristo pero trasladados a la actualidad, algo que en parte hace que desconectes de la serie por lo poco creíble que parece.

El carisma de Al-Massih solo te atrapa durante los primeros episodios, donde sí podemos llegar a entenderlo como una figura enigmática del que queremos descubrir sus objetivos, su intención, su misión (si la tiene). Pero este truco se ve demasiado manido conforme avanza la trama y vuelve a perder ese enganche del espectador. Es lo que ocurre cuando agotas un único recurso sin que evolucione. La construcción de este personaje no hubiera sido posible sin el actor que lo interpreta: Mehdi Dehbi, que parece ser el hijo perdido de Dios tal y como se le ha representado siempre en la ficción.

‘Messiah’ parte de una buena idea, aunque pierda el rumbo, pero que parece ser insuficiente para explotarla en una serie de diez capítulos donde solo se utilizan los mismos recursos. El misterio hay que conseguirlo con un buen guion, con giros naturales, con los silencios bien utilizados, con bandas sonoras adecuadas… un conjunto de elementos que deben confluir y no centrarse solo en la carisma y caracterización del personaje principal. Quizás como miniserie o en una versión mucho más reducida hubiera funcionado mejor, pero no es el caso.

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