‘Un lugar tranquilo’: la fuerza del silencio

Al estilo de ‘No respires’, John Krasinski nos regala una nueva pieza explotando el recurso del cine de terror más impactante: el sonido (o la falta de él). ‘Un lugar tranquilo’ acerca el terror sobrenatural para entender la controversia actual de los ciudadanos (tanto la situación sociopolítica de 2018 cuando se estrenó la película como la actual). Jugando con los recursos sonoros y el fuera de campo, John Krasinski nos presenta una de las mezclas más placenteras en el cine de terror.

La película nos sitúa en un lugar devastado donde una familia busca provisiones. Todo parece abandonado y no se oye ni un ruido. La primera secuencia nos lo deja claro: el silencio va a jugar un papel muy importante. La familia Abbot son los supervivientes en un lugar donde al mínimo ruido que haces, unos “monstruos” acaban contigo. Esto lo descubrimos cuando el entonces pequeño de la familia acciona un juguete con sonido y de la nada aparecen unas criaturas que acaban con él. Este es el punto de inicio donde comienza lo mejor de la película y que, tras él, nos traslada en una elipsis temporal a un año después de este acontecimiento.

Con la pérdida del niño más pequeño de los Abbot, el director nos presenta a los miembros restantes de la familia y su lucha interna por sobrevivir, ya sea a través de los conflictos internos que conlleva la pérdida de un ser querido (y más siendo el menor) como por descubrir una manera de mejorar su vida en un lugar donde no pueden vivir sin medir cada detalle para no ser destruidos por esas criaturas. Es en esta parte de la trama donde descubrimos la gran pareja que hacen John Krasinski y Emily Blunt tanto fuera como dentro de la pantalla.

La dirección de los actores está muy bien llevada y salva con creces los desvaríos de un guion un poco flojo para afrontar una jugada arriesgada que podría haber sido perfecta para John Krasinski, pero que se queda a medio camino en su primera entrega. La falta de contextualización y algunas explicaciones que se obvian al espectador hace que a veces pasemos de puntillas por todo el filme con un sabor agridulce. Al terminar la película tenemos la sensación de que no ha terminado de romper, de que nos falta algo. Sin embargo, durante su transcurso nos sentimos satisfechos de lo que vamos viendo gracias a las interpretaciones de todos los personajes.

El elenco al completo está a la altura de unas actuaciones que se presentan como complejas y con mucha fuerza psicológica. Se consigue así que el drama entre personajes y el terror en su estado álgido fundan en un solo género. Ejecutando a la perfección una puesta en escena que nos sumerge en un constante espacio claustrofóbico, aun en las escenas al aire libre, John Krasinski nos habla en ‘Un lugar tranquilo’ sobre el silencio de una población sometida. En el caso de la ficción, una familia con miedo a hacer cualquier ruido y que eso acabe con ellos; en el panorama actual, una sociedad sometida al silencio ante medidas sociopolíticas que nos impiden la libertad de expresión. Pero con una reflexión final: hay que sacar la cabeza del hoyo y luchar, plantar cara y cambiar las cosas.

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