‘Alive’: el nuevo cortometraje de Jimmy Olsson y su mensaje sobre sentirnos vivos

Después del éxito conseguido con ‘2nd class’ y trabajando en su reciente producción de ‘Whatever happened to Ms Longstocking’, Jimmy Olsson nos deleita con el que se convierte en su décimo primer cortometraje como director. Prácticamente recién estrenado, ‘Alive’ ya acumula dos selecciones: en el Göteborg Film Festival, uno de los festivales suecos por excelencia, y en el Cleveland International Film Festival, uno de los festivales calificadores de los Premios Oscars, donde tiene su estreno internacional. Un comienzo más que prometedor y que augura una calurosa acogida en sus todavía dos largos años de vida en festivales de cine (eso como mínimo), y de esto estamos más que seguros porque su distribución corre a cargo de Distribution With Glasses, una distribuidora joven que se centra en trabajos sociales.

Especialista en construir personajes con gran profundidad con quienes trata temas sociales cotidianos y dando visibilidad a tramas que no estamos acostumbrados a ver en pantalla, Jimmy Olsson nos presenta esta vez a Victoria (Eva Johansson), una mujer con daño cerebral que va en silla de ruedas y que comparte una estrecha relación con una de sus asistentes, Ida (Madeleine Martin). Tras conocer al novio de Ida, Victoria expresa su deseo de intimar con alguna persona, lo que lleva a Ida a crearle un perfil en Tinder para que pueda mantener otro tipo de relaciones. Sin embargo, las dudas asaltan la cabeza de Ida al ver el aspecto del “ligue” de Victoria.

En tan solo 23 minutos de duración se nos cautiva y se nos pone los pies en la tierra con varias lecciones. ‘Alive’ nos enseña que las personas con movilidad reducida, con algún daño cerebral o con alguna discapacidad, también sienten necesidades sexuales, también quieren sentir que gustan, también necesitan satisfacer su apetito (sea del tipo que sea). Se muestran los prejuicios hacia la apariencia de una persona o hacia su condición. El nuevo cortometraje de Jimmy Olsson no trata sobre la vida diaria con las limitaciones que puede tener una persona con determinada discapacidad, ‘Alive’ va más allá. Retrata la agitación emocional que afecta a todas las personas, y que en personas dependientes llega a pasar desapercibida. A esto se suma las grandes interpretaciones de las dos actrices principales.

Por un lado, Eva Johansson nos transmite la soledad interior que siente Victoria, su deseo de experimentar una conexión carnal con otra persona y la necesidad de sentirse viva, no solo de estarlo. Es complicado que una actriz logre transmitirnos tanto con su mirada o la emoción de su rostro. Por otro lado, Madeleine Martin nos cautiva con una sensible Ida que se lanza a la piscina creando un perfil de Tinder a la persona que tiene a su cargo, pero que luego siente ciertos remordimientos por temor a que le hagan daño. Nos transmite ese sentimiento de responsabilidad, la inseguridad hacia alguien que no conoces y el temor a que puedan dañar a una persona que se considera más débil o indefensa.

Dos perspectivas contrapuestas pero que hielan la sangre cuando el montaje alterna una escena de sexo entre Ida y su pareja y los planos de Victoria sola en su cama o imágenes de otro cuidador aseándola para acostarla. Su mensaje es claro: no es igual vivir que sentirse vivo. Y eso es precisamente lo que busca Victoria.

Con un guion que sobresale entre conversaciones minimalistas, el director demuestra que se siente igual de cómodo en el drama como en la comedia. Nos enseña una historia cruda, donde la discapacidad no es el centro de la vida de Victoria, solo una característica más del personaje, y a su vez nos regala ciertos guiños que amenizan la narrativa, como ese final que no evita que acabes con una sonrisa.

Es imposible dejar pasar por alto el cartel del cortometraje: una sutil representación de lo que se dará profundidad en el desarrollo de la propia obra. Gracias a directores como Jimmy, los productos cinematográficos se plantean cada vez más como medios inclusivos. El protagonista ya no es el joven hombre blanco, heteronormativo y de aspecto formidable, o la mujer demasiado joven con una belleza sublime que solo busca a su media naranja. Ahora, las tramas se plantean como algo más complejo, con personajes con más profundidad y una construcción espectacular, personajes que se nos antojan cercanos y que dan visibilidad a todo tipo de situaciones y estados.

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