‘A traición’: Tyler Perry lo intenta, pero no lo consigue

A veces salirse de lo establecido te trae más de un problema. Tyler Perry se sale de la comedia, para presentarnos su nueva película, un drama con pretensión de thriller judicial y policiaco que se queda en el intento. ‘A traición’ (‘A fall from Grace’) es la nueva película de Tyler Perry, escrita también por él y producida por sus estudios. Lo único que encuentra a su favor es la distribución mundial a través de Netflix, ya que, de haberse estrenado en salas, se hubiera comido un colín, porque, desde ya, cabe anunciar que ‘A traición’ no da la talla de lo que promete.

Netflix cuenta con un gran catálogo a sus espaldas, con obras de todo tipo, series y películas escandalosamente buenas y otras que no lo son tanto. ‘A traición’ es una de las flaquezas que Netflix aloja entre sus películas. Alardeando de un plan de rodaje que se completó en tan solo cinco días, Tyler Perry nos cuenta la historia de Grace Waters (Crystal R. Fox). Una mujer madura que, después de rehacer su vida tras un primer matrimonio fallido, confiesa el asesinato de su segundo esposo. Con el camino hecho, su abogada Jasmine (Bresha Webb) empatizará con su historia y no parará hasta construir los hechos y llevar correctamente la defensa de su cliente, convencida de luchar por su inocencia.

Su planteamiento se queda a medio camino entre lo que podría haber sido algo interesante y lo que se queda en una película de sobremesa de Antena 3. Con un guion fallido al que le falta fluidez y una realización que no ayuda, ‘A traición’ no aspira a mucho más que a acompañarnos durante una larga siesta durante la tarde del domingo. Las pinceladas que parece dar Tyler Perry sobre la infidelidad, el racismo o la misoginia, no hacen mella si no se aporta a estos temas un papel relevante en el desarrollo de la trama principal.

La narrativa comienza de manera torpe, pero siempre puede ir a peor. Por ejemplo, cuando nos adentramos en la historia real para conocer cómo ha acabado una mujer como Grace Waters en la cárcel. Un abusivo uso del flashback rellena la mayor parte del metraje. Este recurso nos sirve en determinadas ocasiones para situar los antecedentes de la historia del presente que se nos cuenta, así se consigue asentar las bases de la trama principal, entender sus incógnitas y hacer que el espectador se plantee teorías más allá de lo que ve. Por el contrario, en ‘A traición’ se vende todo de manera muy previsible. Los flashbacks rompen totalmente con el género que se quiere enmarcar al filme. Su uso masivo nos adentra en una historia paralela que parece más un culebrón con matices de un drama romántico por todos lados, dejando de lado el suspense y el thriller que se nos había prometido.

La realización deja mucho que desear. Tyler Perry como actor, cineasta y comediante, que lleva más de veinte años en activo en este sector podría haber realizado un trabajo más elaborado, aunque, a su favor, debe destacarse la premura de su rodaje. Es difícil hacer algo más que aceptable en tan solo cinco días de rodaje, ya que es un tiempo muy limitado. Aun así, la edición o la grabación, incluso de algunos planos recurso, parecen una obra sacada de un trabajo de la universidad. El masivo uso del fundido encadenado durante el juicio o planos mal encuadrados y con movimientos inusuales durante la detención del personaje de Shannon (Mehcad Brooks) hacen que el espectador desvíe más su atención, a pesar de que estas situaciones sean lo más interesante de la película.

La construcción de los personajes se antoja de manera muy plana, no se abarcan las tramas personales para una correcta construcción y en raras ocasiones logramos empatizar con alguien. Si hay que destacar una actuación es sin duda la de Crystal R. Fox como Grace, ya que es el personaje más interesante que se nos plantea. Una mujer madura que ya ha sufrido la humillación al encontrar a su primer marido siéndole infiel con su secretaria mucho más joven, una mujer que sigue adelante sola. Tras años de soledad, Grace conoce a Shannon y la ilusión llama a su puerta de nuevo. Vuelve a sentirse joven, a sentirse viva, y Shannon se aprovecha de eso, porque parece que cualquiera puede aprovecharse de una mujer madura con la autoestima destruida.

Crystal R. Fox consigue transmitirnos la ilusión que vemos en Grace cuando comienza una segunda relación y todo el empeño que pone en ella, al principio con cierta desconfianza hacia la situación de que un hombre más joven pueda sentirse atraído por ella, y después pensando en el “¿y por qué no?”. Nos transmite de igual manera la humillación que siente al perderlo todo, el sentirse como una completa idiota que ha arriesgado su vida por una mentira y vemos su rabia cuando decide acabar con ello impulsivamente.

‘A traición’ es un viaje sin rumbo, una historia que ya nos han contado mucho mejor en otras ocasiones. No tiene sorpresas hasta su recta final. Durante todo el metraje, la historia avanza sin pena ni gloria. Los veinte últimos minutos nos regalan el giro, no tan inesperado como quiere plantearse, que estaba claro que en algún momento tenía que pasar. Es entonces cuando puede ocurrir lo mejor, pero tampoco sucede. La persecución del culpable sigue siendo tediosa y dejando mucho que desear, lo mejor se deja para el final, si es que podemos considerarlo “lo mejor”. El giro llega a ser atractivo, pero su resolución sigue siendo mediocre.

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