‘Perdida’: la mercantilización humana, el narcotráfico y una desaparición

TEMPORADA 1

La primera ficción que se estrenó en abierto en Antena 3, ‘Perdida’ no ha tenido, ni de lejos, la repercusión que merece, y es que parece que los estrenos en abierto no están bien valorados. La reciente producción de Atresmedia con Big Bang Media (THE MEDIAPRO STUDIO) nos plantea un thriller de manual siguiendo líneas de otras producciones que han funcionado muy bien en la cadena (‘Sin identidad’, ‘Bajo sospecha’, ‘Presunto culpable’…). Natxo López, su creador, se deja de tonterías y nos presenta una historia sobre el tráfico de niños, centrándose en una adopción, su seguida desaparición y su búsqueda y recuperación, todo esto enmarcado en un ambiente del narcotráfico colombiano.

La idea original se la tenemos que agradecer a Ruth García y David Oliva, idea a la que Natxo López le ha dado forma (¡y qué forma!) siendo, además, coordinador de guion. David Ulloa, Iñaki Peñafiel y Rafa Montesinos han sido los encargados de dirigir esta ficción donde nos hacen disfrutar en tan solo once capítulos de 50 minutos. Una dirección más que destacable sobre todo en sus localizaciones, fotografía y montaje. ‘Perdida’ se rodó a caballo entre Colombia y Valencia, y nos hace disfrutar de una narración de los acontecimientos sin usos de plató.

Un rompecabezas que nos sitúa en Bogotá, Colombia, con Antonio (un más que sobresaliente Daniel Grao) tragándose bolas de cocaína en un hotel. Horas después, es detenido en el aeropuerto e ingresado en prisión y, sorprendentemente, parece estar justo donde quiere estar. A partir de entonces la narración se divide en dos espacios y dos líneas temporales, España y Colombia, pasado y presente. Trece años antes, Soledad (Verónica Velásquez, de mayor), la hija de Antonio e Inma (una sufrida, pero valiente Carolina Lapausa), fue secuestrada y no volvieron a encontrar rastro de ella. Con tan solo cinco años, unos padres perdieron a su hija y se negaban a pensar que estaba muerta, trece años después Antonio ha ido siguiendo su pista, que le ha llevado a Bogotá.

‘Perdida’ juega mucho con la introducción de flashback que aportan un poquito de luz a una historia tan enrevesada y lo hace de una manera muy elegante. Sin sobrecargar de efectismos este recurso, la serie de Natxo López juega a la perfección con la corrección de color y la estética que le da a cada tiempo, además de una caracterización de los personajes que, aunque es adecuada, no evita que parezca imposible rejuvenecer a Daniel Grao trece años por ponerle el pelo largo en el pasado. Todos estos saltos nos llevan a una pregunta: ¿quién secuestró a Soledad? Y lo más importante: ¿por qué?

La serie arranca de manera formidable. Se asientan bien las bases de lo que promete ser un thriller a la antigua usanza, pero con la técnica mejorada. Desde el principio se introducen a todos los personajes y los matices de una trama que dará mucho de sí, y todo sin edulcorantes ni sentimentalismos. Al contrario, todo ocurre en un contexto de dureza y crudeza máxima, con violencia, muertes, en medio del entorno del narcotráfico y de las cárceles colombianas. ‘Perdida’ va directamente al grano. No tiene tramas de relleno ni intenta extenderse lo meramente necesario. Desde su comienzo el ritmo avanza sin pausas injustificadas, con el suspense y la acción correspondientes para que quieras seguir viendo más y más, y con el corazón en un puño porque en cada capítulo parece que va a morir alguien importante.

Aunque el protagonista es masculino y destaca por una interpretación tan magnífica como su carrera, Daniel Grao, muy recurrido en las series de Antena 3 desde 2012 con ‘Luna, el misterio de Calenda’, está muy bien acompañado por un elenco a su altura y destacando las actuaciones femeninas que le rodean. Entre ellas, Adriana Paz interpreta a Angelita, abogada de oficio de Antonio y, a su vez, abogada de Quitombo, el narcotraficante que controla Bogotá. ‘Perdida’ avanza su desarrollo dividiéndose también su punto de mira en el avance. Por un lado, la tensión crece con el seguimiento de Antonio y su ímpetu por encontrar a su hija pero, por otro lado, la trama también avanza de la mano de Angelita, que pondrá todo su empeño en ayudar a Antonio y acabar con la situación de sometimiento desde dentro. El resto del elenco no se queda atrás. Actuaciones más que destacables de Carolina Lapausa como Inma, Flaco Solórzano como Quitombo, Juan Messier como Cruz o Ana María Orozco como Milena, madre biológica de Soledad.

El guion de la serie no hace ascuas y está muy bien construido, mantiene un buen ritmo de intriga y sabe combinar bien las líneas y saltos temporales de la historia sin que el espectador se pierda. Sin embargo, hay pequeñas dosis de desenfreno que no hay por donde pillarlas y que se escapa a nuestra comprensión. Por sacar algún fallo, el personaje de Soledad es el que peor construido está. ¿Por qué no recuerda nada de sus cinco años en España? Su interpretación deja bastante que desear, igual que la trama de amor con su guardaespaldas Ignacio (David Trejos), que poco nos interesa cuando se cuece una acción de tal calibre que esconde su origen y secuestro. ¡Basta ya de meternos a fuerza tramas amorosas que no necesitamos! Además, no se ve el cambio que se pretende en Soledad en cuanto a su maduración, no hay una evolución clara. Pero todo esto queda en un segundo plano gracias a la armonía con la que confluyen el resto de actuaciones y la dirección magistral de cada capítulo, con una calidad técnica que es digna de alabar.

En ‘Perdida’ se plantean temas muy interesantes como el empoderamiento femenino, la mercantilización de las personas y el entorno de sobornos que se vive en ciertos círculos. El tema principal, que queda eclipsado por el formato de thriller y la incansable acción que nos ofrece ‘Perdida’ es la adopción ilegal de niños en el considerado Tercer Mundo. La historia de Soledad es el claro ejemplo de una niña que se convierte en un objeto de compraventa. Una niña arrebatada a su madre biológica y entregada a unos padres que, bien como ellos reconocen en la serie, no se interesaron en hacer preguntas sobre su procedencia y solo quieren colmarla de amor (mientras sea así no vamos mal). Mientras Soledad investiga sobre su origen e infancia, un administrativo hace referencia a una gran cantidad de adopciones fraudulentas. Temas como este se antojan muy interesantes para explotarlos a fondo, pero no sabremos si lo veremos más adelante o si ese final optimista fue lo último que tendremos de ‘Perdida’. El tiempo lo dirá.

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