‘Hollywood’: ¿y si todo hubiera sido tan fácil como Ryan Murphy plantea?

MINISERIE

El mes de mayo ha llegado a Netflix lleno de polémicas, la más interesante: el estreno de ‘Hollywood’. Tras la firma de un contrato de exclusividad con Netflix, Ryan Murphy demuestra una vez más con su nueva producción que o lo amas o lo odias, con él no hay medias tintas. Una producción muy cuidada que supone una ucronía del Hollywood de la postguerra y que además el propio director presentó la miniserie con la frase de “¿y si se pudiera reescribir la historia?”. El ‘Hollywood’ de Ryan Murphy difiere mucho de la historia que ya está escrita, pero ¿para qué queremos volver a ver algo que ya conocemos? ¿No se trata el cine de soñar e imaginar nuevas realidades?

Así es ‘Hollywood’, una miniserie de siete capítulos de 50 minutos que pone el foco en un grupo de jóvenes promesas del cine que quieren triunfar a cualquier precio, puede que se vean frenados por su raza u orientación sexual, pero tienen claro su objetivo. No se trata de una serie reivindicativa, aunque sí se dan pinceladas explícitas de lo que han tenido que poner en juego muchas personas en el mundo cinematográfico, la nueva serie de Ryan Murphy es optimista, es un canto a lo que podría haber sido si los avances que seguimos dando como sociedad, se hubieran dado tras la Segunda Guerra Mundial. Batallas que se siguen librando y que ya deberíamos tener ganadas.

Las oportunidades de cumplir sus sueños van cogiendo forma en la serie. Conforme avanza, vemos más cerca de cumplir su objetivo a un directo nobel, un guionista negro capaz de modificar su obra original para adaptar el papel protagonista a una actriz de su misma raza, jóvenes que se prostituyen para llegar a fin de mes y, a su vez, seguir apostando en su tiempo libre por entrar en ese mundo tan exclusivo. Personajes en los que recae todo el peso de sus tramas y que defienden con uñas y dientes y, para ello, es necesario un elenco que esté a la altura. Ryan Murphy sabe hacerlo mejor que bien y ha apostado por caras ya conocidas en otras de sus ficciones (‘Glee’, ‘American Horror Story’, ‘Scream Queens’, ‘Feud’, ‘Pose’, ‘The Politician’).

El grupo de jóvenes encabezado por un David Corenswet que cautiva con su físico y al que hace poco disfrutamos en la primera temporada de ‘The Politician’, acompañado por, el veterano en los proyectos de Murphy, Darren Criss (‘American Crime Story’, ‘American Horror Story’, ‘Glee’), y dos futuras promesas con las que seguro seguirá contando el director y que hasta ahora no había descubierto: Jeremy Pope como el guionista Archie y Jake Picking como Rock Hudson. Se suman dos caras desconocidas también en los trabajos de Murphy, Laura Harrier (‘Infiltrado en el KKKlan’) como Camille y Samara Weaving (‘Noche de bodas’, ‘Guns Akimbo’) como Claire. Este grupo de jóvenes se conocerán para desarrollar el proyecto más polémico que hasta ahora se ha producido en Hollywood. Nada sería este reparto sin los veteranos Dylan Mcdermott (‘American Horror Story’, ‘The Politician’), Joe Mantello (‘Con plumas y a lo loco’, ‘Ley y orden’), Holland Taylor (‘Mr. Mercedes’, ‘Dos hombres y medio’), Jim Parsons (‘Big Bang’, ‘Figuras ocultas’) y Patti Lupone (‘Pose’, ‘Penny Dreadful’).

En una ambientación increíble, donde el glamour y la pasión se llevan por bandera, los creadores Ryan Murphy e Ian Brennan ponen de manifiesto los sueños de un grupo de jóvenes que se hacen realidad, porque a veces esto ocurre. Pero, aunque esta ucronía pueda parecer que peca de optimista, utiliza el espejo del presente en un pasado que se nos antoja lejano. Jugando con la discriminación racial y el abuso de poder, mayormente sexual hacia los actores, se cuenta, a través de un paisaje de ensoñación, las vejaciones que sufren las personas de estas condiciones. Esta añorada época del mundo del cine no fue tan ideal para muchos colectivos: mujeres, personas de otras etnias, homosexuales… Y, sin embargo, el único que no gana el Oscar en esa gala ficticia de 1948 es el único hombre blanco y hetero nominado de la película.

Y es que esta época dorada que tanto puede añorarse ha quedado idealizada con el paso del tiempo y las grandes obras que nos quedan, pero también hay que pensar en aquellas que no han podido quedarnos. Solo hay que ver en la ficción el duro camino de críticas y obstáculos que encuentra el estudio Ace para llevar a cabo y estrenar una película donde la protagonista es una mujer negra, o en el photocall de los Oscar cómo se niegan muchos fotógrafos a fotografiar a una pareja homosexual, los abucheos que recibe Archie Coleman tras su discurso… ¿Cuántos proyectos se quedarían entonces en el tintero por motivos así? Ese Hollywood clásico que tanto amamos estuvo rodeado de racistas, homófobos, machistas, violadores…. Ojalá todo hubiera sido distinto como en esta ucronía de Ryan Murphy, donde se plantean temas aún vigentes en nuestra sociedad.

Se reseña de igual modo a lo largo de la serie, sobre todo con la aparición ficticia de Eleanor Roosevelt, el poder educativo y reivindicativo del cine. Y, aunque no suponga un problema, el optimismo con el que juega la serie todas sus bazas a veces es demasiado reiterativo. En toda la trama aparece un obstáculo. Que Jack no está enamorado de su mujer con la que va a tener gemelos, ¡los gemelos no son hijos suyos!, conflicto solucionado. Que Ace Amberg, el director de Ace Studios, sale del hospital y podría suponer un contra para el estreno, no pasa nada, ¡le encanta la película! Es un ambiente de ensoñación donde todo sale bien, y lo entendemos. Entendemos que el mensaje es qué hubiera sucedido con la industria, y por ende con la sociedad, si el avance de inclusión hubiera transitado en ese momento. Pero, vamos Ryan, un poco de tensión que enganche al espectador, eso a ti se te da mucho mejor.

Sin embargo, esa ambientación tan idílica y donde los sueños acaban cumpliéndose tiene también sus contras que no podemos tolerar, porque, aunque solucione el tema del racismo (y en menor medida de la homofobia) de manera muy banal, ¿qué ocurre con el abuso sexual que muchas veces se utiliza incluso con recurso cómico? Todo se ampara en que los personajes son conscientes de todo en todo momento y verbalizan los problemas ante la pantalla, pero no hay una profundización más allá porque el resultado final es positivo para ellos. Una serie donde hay una mayor inclusión de los homosexuales y la raza negra, pero todos con un físico espectacular eso sí.

‘Hollywood’ cumple. Una nueva producción de Netflix y de Ryan Murphy, no puede tener apellidos mejores, pero se queda en una visión idílica que termina siendo muy simplista, aunque sea agradable. Con una estética al más puro ‘Velvet’ americano, nos cautiva. Con unas actuaciones que defienden un guion sin conflictos pero que resultan placenteras. Porque, a veces, también existen finales felices, aunque estos sean utópicos.

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