‘Creédme’: por fin un ‘true crime’ desde el punto de vista de las víctimas

SERIE COMPLETA

Las miniseries son la nueva moda y a nosotros nos encantan. Y, si no, que nos lo digan después de ver ‘Chernobyl’, ‘Así nos ven’ o, especialmente, ‘Creédme’. Basada en una investigación real en Estados Unidos que ganó el premio Pulitzer en 2015, ‘Creédme’ cuenta lo que ocurre después de una violación y hace un recorrido íntimo sobre una historia de detectives y víctimas de violaciones al estilo ‘true crime’ alejándolo del sensacionalismo barato.

UN CASO REAL

Lo que más pone los pelos de punta es la realidad frente a la ficción. La miniserie es una obra maestra, pero su realización queda a un lado cuando te centras en su historia real. La investigación corrió a cuenta de Ken Armstrong y T. Christian Miller y adoptó el título de ‘An Unbelievable Story of Rape’. La narración y documentación de un violador en serie agrupaba numerosas criticas sobre la poca profesionalidad de las autoridades al tratar a las víctimas de una violación, la falta de formación para hacer frente a estos casos, la falta de confianza hacia la víctima…

El violador como podemos ver en la miniserie, y conocer en el reportaje del caso real, perfeccionaba su modo de actuar que repetía con una serie de premisas y lo hacía con víctimas que, previamente, localizaba y estudiaba cuándo estaban solas, las asaltaba y, con un pasamontañas para evitar que pudieran ver su rostro, las violaba repetidamente durante la noche. Luego tomaba fotografías de las víctimas y se llevaba su ropa interior. Por último, les obligaba a ducharse para borrar todo tipo de huellas.

LA VISIÓN FEMINISTA DEL RELATO

Al mando de esta maravilla se encuentran tres grandes mujeres del mundo del cine Susannah Grant, Ayelet Waldman y Michael Chabon rodeadas, además, de un equipo formado en gran parte por mujeres y con grandes protagonistas interpretadas Kaitlyn Dever, Toni Colette y Merritt Wever, lo que aporta al conjunto del relato un toque feminista. Sutilmente, se critica la praxis policial en los casos de violación narrando la manera de proceder generalmente en este tipo de casos. Por ello, en ‘Creédme’ el punto de vista es tan importante. Nos sitúa constantemente en el lado de la(s) víctima(s).

‘Creédme’ se centra especialmente en una víctima: Marie (Kaitlyn Dever). Desde el principio de la serie vemos la presión constante que recibió por parte de las autoridades policiales. En vez de buscar evidencias de la violación, de tratar de reconstruir el caso, de buscar pruebas y centrarse en el culpable, los agentes pusieron todo su empeño en buscar las contradicciones de la víctima llevándola a negar el relato y dudar de sí misma.

Y, con la presentación de este primer caso, ya se nos deja claro cuál es el objetivo principal: entender a las víctimas. Este ‘true crime’ no va a alimentar el sensacionalismo de lo ocurrido y el morbo de atrapar a un culpable. Se trata de ir un poquito más allá, de centrarnos en las protagonistas de verdad, de entender a las personas que han sufrido y, por desgracia, sufren violaciones.

EL TRATO QUE RECIBE LA VIOLACIÓN EN PANTALLA

Por ello, y en mi opinión algo muy acertado, nunca se muestra de forma explícita una violación ante la cámara. Todas las recreaciones las conocemos a través de recuerdos demostrando así cierta sensibilidad aportada al relato por las realizadoras. Debemos entender así que no todas las personas reaccionan igual ante una violación, cada víctima actúa de una manera distinta, por lo nunca se debe partir de una premisa así para juzgar si es verdad o mentira un testimonio.

La violación no solo consiste en el forcejeo hacia el acto sexual y que culmina con este. Además, trae consigo otro tipo de elementos tales como la culpa de la propia víctima, su posterior humillación y cuestionamiento acerca del suceso, la ropa que llevaba, la hora que era, lo que hacía, si ‘’cerró bien las piernas’’… No solo aguantan el hecho de ser violadas, si no todo lo que viene después recordándoselo día tras día, dudando de su veracidad…

Además, el caso es resuelto finalmente por dos mujeres: Grace Rasmussen (Toni Collette) y Karen Duvall (Merritt Wever). A su vez, representan al pequeño porcentaje de mujeres al cargo de “algo” en un mundo de hombres. Incluso, el proceso de investigación minuciosa que llevan a cabo señala el alto porcentaje de compañeros que logran encubrir casos de maltratos en sus casas, predominantemente hacia sus parejas mujeres. Esto demuestra un sistema patriarcal que en ningún caso funciona correctamente.

‘Creédme’ cuenta con solo ocho capítulos que se hacen densos en su comienzo por la complejidad que se le da al primer caso (si no lo conoces) de saber si es verdadero o falso. Se hace denso porque densa es su historia, pero con el transcurso te hace cómplice de sus víctimas. Hace que las entiendas, que no te importe el caso en sí, si no que pare ya. Que se haga justicia y que el violador deje de violar. Sientes la impotencia de que no las crean, de que las cuestionen, empatizas con cada caso, aunque sea distinta la forma de actuar y de afrontar el hecho de cada víctima. ‘Creédme’ consigue, sin duda, su objetivo: entender a la víctima por encima del morbo de captar al criminal en un formato así.

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