‘Mentiras’: la ‘Liar’ española con personalidad propia

TEMPORADA 1

Atresmedia deja de lado por un momento las producciones originales para ofrecernos su último producto, un remake de la serie británica ‘Liar’. Sin centrarnos en si es una buena o mala adaptación de su serie original, lo que debemos tener en cuenta es que nos produce este nuevo proyecto que se alberga en Atresplayer, qué sensaciones nos produce y si como producto es algo redondo que puede funcionar tanto en la plataforma como cuando Atresmedia planee emitirla en abierto en alguno de sus canales, como tienen previsto con alguna que otra producción reciente, por ejemplo, ‘La valla‘. Y, ¿funciona?

La serie cuenta con un guion bien elaborado de Marina Velázquez, Javier San Román, Tatiana Rodríguez y Camino López que, con una dirección sobresaliente a cargo de Norberto López Amado y Curro Novallas, consigue aportar personalidad propia al remake. En solo seis capítulos de 50 minutos y partiendo de la misma premisa que en ‘Liar’ con un primer capítulo casi idéntico, se nos presenta la historia de Laura, una profesora que luchará por demostrar su verdad. De una forma sencilla nos intenta contar una historia compleja.

Ambientada en Mallorca y ganando el realismo, la naturalidad y la belleza que aportan sus paisajes, la historia se mueve entre Laura Munar, interpretada por una Ángela Cremonte (‘Las chicas del cable’) que se mueve tan bien en ese ambiente de incredulidad e indignación que nos cautiva, y Xavier Vera, un Javier Rey (‘Fariña’, ‘Hache’) con una construcción ideal de víctima que nos confunde constantemente en la primera mitad de la serie. Una cita entre ambos será el detonante que cambiará el rumbo de lo que podría haber sido una relación. Tras una noche juntos, Laura se levanta mareada con una sensación: ha sido violada.

Con la indudable calidad técnica de todos los proyectos que Atresmedia está estrenando en su plataforma Atresplayer, la adaptación en España de ‘Liar’ tiene personalidad propia. Una fotografía muy bien cuidada y con la aparición de planos subjetivos que aporta cierto carisma en la grabación. Domina una estética fría de tonos neutros y azulados que recrea a la perfección el drama que se narra. Incluso, su cuidada recreación sonora logra que, en muchas ocasiones, funcione mejor la utilización del sonido no diegético que los flashbacks visuales y explícitos.

Su naturalidad y la construcción de sus personajes nos remueve por dentro por la interpretación de sus protagonistas e, incluso, de algunos secundarios. Se nota que Ángela Cremonte se siente cómoda manejando la frustración de su personaje lo que hace que el espectador se acerque mucho más a ella. El manejo del drama que tiene la protagonista y su necesidad de hacer justicia por ella misma logra que lleguemos a entender parte de los sentimientos que pueden tener muchas víctimas de violencia sexual que son cuestionadas, negadas, desamparadas por la autoridad y con el conflicto de convivir con lo acontecido teniendo cerca a su agresor. Y eso que, en su mayor parte, el personaje de Laura se encuentra arropado por su familia y la inspectora del caso, aunque se muestra en alguna que otra escena dudas o referencias a otro capítulo de su vida similar donde tuvo que echarse atrás en el caso para continuar con su vida.

Javier Rey muestra una gran frivolidad en su personaje Xavier que es lo que hace que el espectador dude al principio de la serie sobre la credibilidad de la situación. Si ‘Mentiras’ no hubiera mostrado en su montaje escenas tan delatadoras de este personaje, hubiera conseguido que nuestra confusión y el interés por conocer lo que pasó se mantuviera y fuera en aumento conforme se acercase el final, algo que pierde fuerza en sus dos últimos capítulos cuando el juicio ya está hecho. Aunque la pretensión desde el guion y la dirección de la serie sea posicionarse en un punto de partida más imparcial que intente juzgar a ambos personajes por igual, esto se vuelve imposible cuando entendemos el caso que manejamos entre manos.

Pero series como ‘Liar’, o su adaptación española ‘Mentiras’, deberían darse por satisfechas por el debate que logran generar acerca de las denuncias por agresión o violación sexual, el método, el camino que emprende la víctima que toma la decisión de denunciar, el juicio, sobre todo social, que se abre y al que se enfrentan, su lucha por defender la verdad y su situación y el papel que desempeñan las autoridades competentes en estos casos. Particularmente, en ‘Mentiras’ la encargada de la investigación del caso de Laura, la inspectora Daniela, interpretada por Itziar Atienza, siente siempre cierta empatía hacia la víctima prevaleciendo siempre su declaración frente a la de su supuesto agresor. Sin embargo, en el mismo barco tenemos a su compañero de profesión Víctor, un Paco Tous que duda en cierto momento de la situación de Laura y no lucha por demostrar la culpabilidad de Xavier hasta que algo le ocurre a su compañera Daniela. Un ejemplo más de que no somos capaces de ver muchas veces lo que cuentan los demás o lo que ocurre a nuestro alrededor hasta que no sucede algo que nos toca de lleno o nos es más cercano.

‘Mentiras’ se mueve tan bien entre el thriller psicológico como en el drama de personajes, poniendo en tela de juicio no solo las relaciones sexuales consentidas o no o las relaciones sentimentales, si no también las familiares. A través del personaje de Xavier que nos lleva a la confusión y que toda su fachada es mentira, o la relación entre Laura y su hermana Catalina (Manuela Velasco) o con su reciente exnovio Iván (Miguel Fernández) donde también se construye todo entre mentiras.

La serie nos demuestra, al igual que ocurre en otras también recientes como ‘Creédme’, es que quien mueve la justicia es la propia víctima, que no tendrá suficiente con cargar con todo el peso, sobrevivir a una agresión o violación sexual y seguir con su vida, si no que lucha por su verdad y que tiene empatía por que no le pase a nadie más. Como en otras ocasiones, en este tipo de dramas vemos un gran peso de los prejuicios. La serie avanza por todas las fases que sufren las víctimas de violación, pero sobre todo la incredulidad social y los prejuicios hacia la propia víctima y hacia el supuesto agresor, porque, en este caso, Xavier es un hombre “de buen ver” y cuesta más creer que es un violador a que no se trata de una confusión de Laura y un error suyo, ¿no?

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