‘Into the night’: apartar los prejuicios para sobrevivir en equipo

TEMPORADA 1

La primera producción belga de Netflix se trata de una ciencia ficción, un género que, últimamente, se está haciendo un hueco bien valorado entre nosotros. Si pensamos en series de ciencia ficción de actualidad, sin duda, nos vendrá a la cabeza ‘Devs’ y, aunque con una temática y un ritmo totalmente distinto, también encontramos dentro de este género la nueva serie de Netflix: ‘Into the night’. Una serie creada por Jason George y basada en la novela polaca ‘The Old Axolotl’, escrito por Jacek Dukai. Estrenada en Netflix a principios de mayo, ya se baraja la posibilidad de una segunda temporada, por su buena acogida y por el final abierto de esta primera temporada.

En tan solo seis capítulos de menos de 40 minutos, ‘Into the night’ nos desbloquea un nuevo miedo durante esta cuarentena: la luz solar. Por alguna extraña razón, los rayos que desprende la luz del Sol están acabando con la humanidad y, en este ambiente apocalíptico, Jason George nos sitúa en un avión con unos pocos supervivientes. Se trata de unos pasajeros que habían embarcado en el vuelo a Rusia desde Bruselas antes de que un “loco” interrumpiera la embarcación a punta de pistola apresurando a su comandante a iniciar el despegue. Con un comienzo de alta tensión, en cada episodio huirán de la luz solar volando, haciendo paradas en algunos aeropuertos para repostar combustible y alimentos.

Junto al suspense y al género de ciencia ficción de la serie, encontramos otra fuerza predominante: el drama humano. Y es que, a pesar de que no tiene mucha importancia, el director titula cada capítulo con el nombre de uno de los supervivientes, sin embargo, esto no quiere decir que el episodio se articule únicamente entorno a este personaje en particular, solo que al comienzo del mismo se ahonda un poco en su pasado. Pero este intento de empatía con nuestros protagonistas resulta fallido. Los personajes no paran de discutir entre ellos, son egoístas, egocéntricos y, la gran mayoría, insoportables. Desde que entiendes en la serie que estamos viendo otra forma de apocalipsis piensas: ¿en serio no había otro grupo de personas para salvarse?

Conforme avanza, sí podemos apreciar la redención de algunos personajes con los que llegas a acercar posturas o descubres su complejidad y construcción enigmática lo que logra que empatices momentáneamente con ellos, pero siempre más cerca del final de la serie. Es el caso de Ayaz (Mehmet Kurtulus) o Sylvie (Pauline Etienne) que adquieren un mayor protagonismo. En este sentido, vemos también que en ‘Into the night’ tampoco se huye de algunos estereotipos apocalípticos. Como en todos los grupos de supervivientes, en este también encontramos personas con funciones vitales, alguien que sabe pilotar, alguien conocedor del medio ambiente que nos aporte luz sobre la confusión del panorama apocaliptico, alguien con conocimientos de mecánica e informática para arreglar los fallos del sistema o alguien con conocimientos sanitarios para atender a los heridos.

Pero si tiene algo a favor respecto a la construcción de los personajes es la variedad cultural y la riqueza lingüística que posee la serie. Una mezcla de culturas y orígenes que supondrá problemas de vez en cuando y que terminaran superando. El éxito de la supervivencia reside en la unidad del equipo, cuando sean capaces de apartar la mayoría de sus diferencias, lograrán conseguir su objetivo, como vemos en el último capítulo. Interpretaciones que ganan peso en su conjunto y nunca por separado. Vemos a Pauline Etienne, Stefano Cassetti, Mehmet Kurtuluş, Jan Bijvoet (‘Borgman’), Regina Bikkinina, Alba Gaïa Kraghede Bellugi, Laurent Capelluto (‘Zone Blanche’) y Babetida Sadjo.

Desde su comienzo va directamente al grano y despeja las descripciones banales sobre personajes o su trama. Nos da igual porque es una serie de supervivencia al más puro estilo de thriller de acción y suspense. Pero lo que resulta más paradigmático de la serie es que para huir del “mal” tienen que hacerlo hacia la oscuridad, que normalmente es lo que se representa como el “mal”. Para mantenerse a salvo tienen que evitar la luz solar.

A esto ayuda uno de sus puntos más fuertes: el ritmo. El suspense que suscita la acción y el ritmo que marca su desarrollo hacen que continuamente quieras avanzar y dar al botón de próximo episodio sin esperar la cuenta atrás. Todo lo consiguen gracias a un montaje ágil que aporta gran dinamismo a la narración y que consigue que, antes de que quieras darte cuenta, te hayas terminado la serie en una tarde.

Es así, con todo su conjunto, la forma que tiene ‘Into the night’ para hacernos reflexionar sobre la naturaleza humana y su egoísmo, la necesidad de cooperar y trabajar en equipo para conseguir algo, que solo lo lograremos nadando en la misma dirección y por un bien común e, incluso, esa mirada que el director hace hincapié en los prejuicios y cómo estos suponen una barrera a la hora de empatizar o acercarnos a alguien.

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